¿Cuántas veces he podido analizar, comentar, reflexionar acerca de las causas que provocan caer en el dopaje? La verdad que muchas, ya sea sola o en compañía de mi entorno. También he analizado el daño que provoca, no solo a TODA la sociedad, sino también las consecuencias negativas para el propio deportista que se dopa. Una de esas consecuencias que muchas veces el propio deportista no es consciente, es la descendencia.

Me quiero centrar concretamente en ésta ya que fue uno de los puntos que comentó mi madre durante el curso que celebró la AEPSAD el pasado mes de Junio en la UIMP y creo que es una de las consecuencias negativas a largo plazo, que si el deportista en cuestión pensara en ella dos veces, tal vez no se doparía porque probablemente sea la más dura y difícil de sobrellevar. Del mismo modo, la negación de cara a admitir y reconocer el haber caído en la trampa sea en parte debido a esto: la descendencia.

¿A qué me refiero con la descendencia? Pues precisamente al hecho de tener hijos/as o de poder tenerlos en un futuro. Me pongo a mi misma como ejemplo para entenderlo mejor, supongamos que soy madre y a medida que mis hij@s van teniendo uso de la razón yo les cuento con orgullo lo gran deportista que era, como luchaba por mis cosas a base de esfuerzo y las medallas que lograba, una historia ejemplar y bonita para contar. Supongamos que yo en su día como atleta utilicé sustancias o métodos prohibidos, ahora bien, tendríamos tres supuestos:

1. Si no me han cogido, yo y solo yo de cara a mi familia sé la verdad y no se la voy a contar, lo que me vuelve en una mentirosa de por vida conmigo misma y mi propia familia (en mi caso creo que me volvería loca y me comería por dentro tener que llevarme ese secreto a mi tumba).

2.Me han cogido o me he visto implicada en algún caso de dopaje, ahí es donde interviene Google. Mis hij@s que serán muy listos (o ya se encargaran sus compañeros de clase de recordárselo) verán mi nombre junto a las palabras “dopaje” “suspensión” “sanción” “trampa” “bolsas de sangre” “jeringuillas” y no creo que eso sea un plato de buen gusto para ell@s, tocará dar explicaciones.

3. Supuestos 1 y 2 pero les cuento a mis hijos la verdad, eso implica armarse de valor y probablemente te quites un peso de encima pero visto como actúan los deportistas tramposos, dónde nadie reconoce nada, ni siquiera cuando dan positivo en los controles, me da la impresión que este supuesto es el menos común. Si en tu pasado hiciste trampa y ni siquiera te han pillado…¿para qué voy a contárselo a mis hij@s?

Un ejemplo de la importancia de tener en cuenta la descendencia lo tenemos en Paula Radcliffe (plusmarquista mundial de maratón) dónde debido a las recientes acusaciones de dopaje ella declara que “lo peor de todo esto es cuando veo a mi hija llorar” y “mis hijos son los que salen perdiendo”

Cada uno es libre de actuar de la manera que considere pero siendo siempre consecuente de sus actos. Evitar que los deportistas hagan uso de sustancias y/o métodos prohibidos ya no es una cuestión sólo de salud hacia el deportista, sino también de salud y vida hacia su familia, su futuro. La educación y el apoyo psicológico son claves.

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